LOS QUE ABANDONAN OMELAS

Úrsula K. Le Guin

Traducción de Carlos Gardini.

Con un repicar de campanas que echaba a volar las golondrinas, el Festival de Verano llegaba a la ciudad de Omelas, torres brillantes junto al mar. En la bahía, chispeaban banderas en las jarcias de los barcos. En las calles, entre casas de tejado rojo y paredes pintadas, entre jardines musgosos y bajo avenidas de árboles, frente a grandes parques y edificios públicos, avanzaban las procesiones. Algunas eran sobrias: ancianos con largas y rígidas túnicas color malva y gris, graves maestres de cada oficio, mujeres apacibles y alegres que llevaban sus niños y caminaban parloteando. En otras calles la música era más rítmica, un trepidar de gongs y panderos, y la gente iba danzando, la procesión era una danza. Los niños correteaban de aquí para allá, y sus chillidos estridentes se elevaban sobre la música y el canto como el vuelo raudo de las golondrinas. Todas las procesiones se dirigían al lado norte de la ciudad, donde en el gran prado llamado Campos Verdes muchachos y muchachas, desnudos en el aire brillante, los pies y los tobillos enlodados, los brazos largos y ágiles, ejercitaban los caballos resoplantes antes de la carrera. Los caballos no usaban ningún arreo, salvo una brida sin bocado. Tenían las crines orladas con banderines plateados, dorados y verdes, hacían aletear los ollares y coceaban y alardeaban entre sí; estaban muy excitados, pues el caballo es el único animal que ha adoptado como propias nuestras ceremonias.

Allá lejos, al norte y al oeste, las montañas se erguían casi arrinconando a Omelas contra la bahía. El aire de la mañana era tan límpido que la nieve que todavía coronaba los Dieciocho Picos aún ardía con un fuego oro blanco a través de millas de aire luminoso, bajo el azul oscuro del cielo. Soplaba apenas viento suficiente para que los estandartes que marcaban la pista de carreras chasquearan y flamearan de vez en cuando.
En el silencio de los anchos prados verdes se oía la música serpeando por las calles de la ciudad, más lejos y más cerca y siempre aproximándose, una gozosa y tenue dulzura del aire que de vez en cuando tiritaba y se arracimaba y estallaba en el clamoreo inmenso y alegre de las campanas.
¡Alegre! ¿Cómo se puede nombrar la alegría? ¿Cómo describir a los ciudadanos de Omelas?
Ante todo; no eran gente simple, aunque eran felices. Pero hoy día las palabras de júbilo han caído en desuso. Todas las sonrisas se han vuelto arcaicas. Ante una descripción como ésta uno tiende a hacer ciertas presunciones. Ante una descripción como ésta uno también tiende a buscar al rey, montado en un espléndido corcel y rodeado por sus nobles caballeros;. o quizá tendido en una litera dorada llevada por esclavos musculosos. Pero no había rey. No usaban espadas, ni tenían esclavos. No eran bárbaros. No conozco las normas ni las leyes de esa sociedad, pero sospecho que eran singularmente escasas. Así como se arreglaban sin monarquía ni esclavitud, también podían prescindir de la bolsa de valores, la publicidad, la policía secreta, y la bomba. Sin embargo debo repetir que no eran gente simple, ni bucólicos pastores, ni buenos salvajes, ni utopianos blandos. No eran menos complejos que nosotros. El problema es que tenemos la mala costumbre, alentada por los pedantes y los sofisticados, de considerar la felicidad como algo bastante estúpido. Sólo el dolor es intelectual, sólo el mal es interesante. Esa es la traición del artista: una negativa a admitir la trivialidad del mal y el tedio espantoso del dolor. Si no puedes vencerlos, únete a ellos. Si duele, repítelo. Pero elogiar la desesperación es condenar el deleite, adherir a la violencia es perder de vista todo lo demás. Casi lo hemos perdido; ya no sabemos describir a un hombre feliz, ni celebramos la alegría. ¿Cómo puedo contaros sobre la gente de Omelas? No eran niños ingenuos y felices, aunque es cierto que sus niños eran felices, eran adultos maduros, inteligentes, apasionados, cuyas vidas no eran sórdidas. ¡Oh milagro! Pero ojalá pudiera describirlo mejor. Ojalá pudiera convenceros. Omelas suena en mis palabras como una ciudad de cuentos de hadas, hace tiempo y allá lejos, érase una vez. Tal vez sería mejor si la imaginarais según vuestra propia fantasía, esperando que la ciudad esté a la altura de la ocasión, pues por cierto no puedo conformaros a todos.

Por ejemplo. ¿qué diremos de la tecnología? Pienso que no habría coches ni helicópteros en y sobre las calles; es natural, considerando que los habitantes de Omelas son gente feliz. La felicidad se basa en una discriminación justa entre lo que es necesario, lo que no es ni necesario ni destructivo, y lo que es destructivo. En la categoría intermedia, sin embargo -lo innecesario pero no destructivo, el confort, el lujo, la exuberancia, etcétera-, bien podían tener calefacción central, trenes subterráneos, máquinas de lavar, y toda suerte de artefactos maravillosos aún no inventados aquí, fuentes lumínicas flotantes, energía sin combustible, una cura para el vulgar resfrío. O podrían no tener nada de eso: lo mismo da. Como gustéis. Yo me inclino a pensar que los habitantes de los pueblos costeros de la zona han estado llegando a Omelas durante los últimos días antes del Festival en trencitos muy rápidos y tranvías de dos pisos, y que la estación ferroviaria de Omelas es en verdad el edificio más elegante de la ciudad, aunque más sencillo que el suntuoso Mercado de los Granjeros. Pero aunque haya trenes, temo que hasta ahora Omelas os parece demasiado idílica. Sonrisas, campanas, desfiles, caballos, bah. En tal caso, añádase una orgía. Si una orgía ayuda, no hay por qué titubear. No agreguemos, sin embargo, templos de donde bellos sacerdotes y sacerdotisas desnudas salen casi en éxtasis y prontos para copular con cualquier hombre o mujer, amante o desconocido, que desee unirse con la profunda naturaleza divina de la sangre, aunque ésa fue mi primera idea. Pero en verdad sería mejor no tener templos en Omelas: al menos, no templos con sacerdotes. Religión sí, clero no. Por cierto, las beldades desnudas pueden vagabundear sin más, ofreciéndose cómo manjares divinos para el hambre de los necesitados y la fascinación de la carne. Que se unan a las procesiones. Que los panderos resuenen por encima de las copulaciones, y la gloria del deseo sea proclamada en los gongs, y (un detalle nada baladí) que los retoños de estos deliciosos rituales sean amados y cuidados por todos. Sé que algo no existe en Omelas, y es la culpa. ¿Pero qué más debería haber?
Al principio pensé que no había drogas, pero eso es puritanismo. Para quienes gustan de ello, la dulzura tenue y punzante del druz puede perfumar los caminos de la Ciudad, el druz que primero propicia una gran lucidez mental y agilidad corporal, y al cabo de unas horas una somnolienta languidez, y al fin maravillosas visiones de los mismos arcanos y secretos íntimos del Universo, además de estimular el placer sexual más allá de todo lo imaginable; y no crea hábito. Para los gustos más modestos creo que debería haber cerveza. ¿Qué más, qué más habrá en la ciudad de la alegría? La sensación de triunfo, desde luego, la celebración del coraje. Pero así como prescindimos del clero, prescindamos de los soldados. La alegría construida sobre una matanza victoriosa no es una alegría limpia; no conduce a nada, es temible y es frívola. Una sensación ilimitada y generosa, un triunfo magnánimo que no nace de la hostilidad contra un enemigo externo sino de la comunión entre las almas más refinadas y bellas de los hombres de todas partes y el esplendor del verano del mundo: esto es lo que inflama los corazones de la gente de Omelas, y la victoria que celebran es la victoria de la vida. En realidad no creo que muchos necesiten tomar druz.

La mayoría de las procesiones ha llegado ahora a los Campos Verdes. Un maravilloso olor a comida brota de los puestos rojos y azules de los proveedores. Los niños tienen pegotes deliciosos en la cara, de la benigna barba gris de un hombre cuelgan dos migajas de un rico pastel. Los jóvenes y las muchachas han montado a caballo y se están agrupando alrededor de la línea de largada de la pista. Una vieja, baja, gorda, risueña, está repartiendo flores de un canasto, y hombres jóvenes y altos usan las flores en la melena brillante. Un niño de nueve o diez años está sentado en el linde de la muchedumbre, solo, tocando una flauta de madera. La gente se detiene a escuchar, y sonríe, pero nadie le habla porque el niño nunca deja de tocar y nunca ve a nadie, los ojos oscuros profundamente sumidos en la magia dulce e inaprensible de la melodía. Concluye, y baja lentamente las manos que empuñan la flauta de madera. Como si ese pequeño silencio privado fuera la señal, la trompeta trina de repente en el pabellón de la línea de largada: imperiosa, melancólica, penetrante. Los caballos corcovean, y algunos responden con un relincho. Serenos, los jóvenes jinetes acarician el pescuezo de los caballos y los tranquilizan, susurrando: “Calma, calma, mi belleza, mi esperanza…” Empiezan a formar una fila en la línea de largada. Junto a la pista, las multitudes son como un campo de hierba y flores al viento. El Festival del Verano ha comenzado.

¿Lo creéis? ¿Aceptáis el festival, la ciudad, la alegría? ¿No? Pues entonces describiré algo más.
En los cimientos de uno de los hermosos edificios públicos de Omelas, o quizá en el sótano de una de las amplias moradas, hay un cuarto. Tiene una puerta cerrada con llave, y ninguna ventana.
Un tajo de luz polvorienta se filtra entre las hendijas de la madera, después de atravesar una ventana cubierta de telarañas en alguna parte del sótano. En un rincón del cuarto hay un par de estropajos, duros, sucios, hediondos, junto a un balde oxidado. El suelo es mugre, un poco húmeda al tacto, como suele ser la mugre de los sótanos. El cuarto tiene tres metros de largo por dos de ancho: una mera alacena o galpón en desuso. En el cuarto está sentado un niño. También podría ser una niña. Aparenta seis años, pero tiene casi diez. Es débil mental. Tal vez lo es de nacimiento, o quizá lo imbecilizaron el miedo, la desnutrición y el descuido. Se escarba la nariz y de vez en cuando se palpa los pies o los genitales, mientras está acurrucado en el rincón más alejado del balde y los estropajos. Tiene miedo de los estropajos. Le parecen horribles. Cierra los ojos, pero sabe que los estropajos están todavía allí; y la puerta tiene llave; y no vendrá nadie. La puerta siempre tiene llave; y nunca viene nadie, excepto que a veces el niño no comprende el tiempo ni los intervalos de tiempo, a veces, la puerta cruje horriblemente y se abre, y entra una persona, o varias personas. Una de ellas quizá se acerque y patee al niño para obligarlo a levantarse. Las otras nunca se acercan, sino que lo observan con ojos aprensivos y asqueados. Le llenan apresuradamente el cuenco de comida y la jarra de agua, cierran la puerta, los ojos desaparecen. La gente de la puerta nunca dice nada, pero el niño, que no siempre ha vivido en ese cuartucho, y puede recordar la luz del sol y la voz de la madre, a veces habla. “Me portaré bien”, dice. “por favor, quiero salir. ¡Me portaré bien!” Nunca le responden. Antes el niño pedía ayuda a gritos durante la noche, y lloraba mucho, pero ahora sólo emite una especie de quejido, “ueh-haa, eh-haa”, y cada vez habla menos. Es tan raquítico que no tiene pantorrillas; le sobresale el vientre; se alimenta de medio cuenco de cereal y grasa por día. Está desnudo. Las nalgas y los muslos son una masa de úlceras infectas, pues está continuamente sentado sobre sus propios excrementos.
Todos saben que está ahí, todos los habitantes de Omelas. Algunos han venido a verlo, otros se contentan meramente con saber que está ahí. Todos saben que debe estar ahí. Algunos entienden por qué, y algunos no lo entienden, pero todos entienden que su felicidad, la belleza de su ciudad, la ternura de sus amistades, la salud de sus hijos, la sabiduría de sus eruditos, la habilidad de sus artesanos, incluso la abundancia de sus cosechas y el aire templado de sus cielos, dependen absolutamente de la abominable desdicha de este niño.

Normalmente explican esto a los hijos cuando ellos tienen entre ocho y doce años, cuando parecen capaces de comprenderlo; y la mayoría de los que vienen a ver al niño son personas jóvenes, aunque muchas veces hay adultos que vienen, o vuelven, a ver al niño. Por precisas que sean las explicaciones que han recibido, estos jóvenes espectadores siempre se escandalizan y asquean ante el espectáculo. Sienten náuseas, aunque se creían por encima de esa sensación. Sienten furor, ultraje, impotencia, pese a todas las explicaciones. Les gustaría hacer algo por el niño. Pero no pueden hacer nada. Sería bueno poder llevar al niño a la luz del sol, sacarlo de ese lugar aberrante: limpiarlo y alimentarlo y confortarlo; pero si se hiciera, la prosperidad y la belleza y el deleite de Omelas se marchitarían y secarían ese mismo día, esa misma hora. Esas son las condiciones. Cambiar toda la bondad y gracilidad de cada vida de Omelas por esa sola y pequeña buena acción, perder la felicidad de miles por la posible felicidad de uno: por cierto eso sería abrir las puertas a la culpa.

Las condiciones son estrictas y absolutas; al niño no se le puede dirigir ni siquiera una palabra de cariño.

A menudo los jóvenes vuelven a casa llorando, o tan furiosos que no pueden llorar, cuando han visto al niño y han enfrentado esta paradoja atroz. Quizá cavilen semanas o años. Pero con el tiempo empiezan a comprender que aunque soltaran al niño la libertad no le brindaría muchas cosas: el placer vago y pequeño de la tibieza y la comida, sin duda, pero no mucho más. Está demasiado degradado e imbecilizado para gozar realmente de la alegría. Ha temido demasiado tiempo para estar libre del miedo. En verdad, después de tanto tiempo es probable que fuera infeliz sin paredes que lo protejan, sin oscuridad para los ojos, sin excrementos donde sentarse. Las lágrimas vertidas por esa atroz injusticia se secan cuando empiezan a entender la terrible justicia de la realidad, y a aceptarla. Sin embargo esas lágrimas y esa furia, la generosidad puesta a prueba y la aceptación de la impotencia, son tal vez la verdadera fuente del esplendor de sus vidas. No gozan de una felicidad vaporosa, irresponsable: Saben que ellos, como el niño, no son libres. Conocen la compasión. La existencia del niño, y el hecho de que ellos conozcan su existencia, posibilita la nobleza de su arquitectura, la hondura de su música, la profundidad de su ciencia. Es por causa del niño que tratan tan bien a los niños. Saben que si ese desdichado no estuviera acurrucado en la oscuridad, el otro, el flautista, no podría ejecutar una música alegre mientras los jóvenes y bellos jinetes se alinean para la carrera al sol de la primera mañana de verano.

¿Ahora creéis en ellos? ¿No son más convincentes? Pero hay algo más para contar, y esto es absolutamente increíble.

En ocasiones, uno de los adolescentes que vino a ver al niño no vuelve al hogar dominado por la furia o el llanto, no vuelve simplemente al hogar. De vez en cuando un hombre o una mujer de más edad guardan silencio un par de días, y luego se van. Esta gente sale a la calle, y echa a andar hasta salir de la ciudad de Omelas por las hermosas puertas. Siguen caminando a través de las tierras de labranza de Omelas. Cada cual va solo, muchacho o muchacha, hombre o mujer. Cae la noche; el viajero debe atravesar callejas de aldeas, entre casas con ventanas iluminadas de amarillo. Y luego salir a la oscuridad de los campos. Siempre solos, van al oeste o al norte, hacia las montañas. Siguen adelante. Abandonan Omelas, siguen caminando en la oscuridad, y no regresan. El lugar al cual se dirigen es un lugar aún menos imaginable para la mayoría de nosotros que la ciudad de la dicha. Ni siquiera puedo describirlos. Es posible que no exista. Pero ellos parecen saber adónde van, los que abandonan Omelas.
http://arturoborra.blogspot.com.ar/2008/12/los-que-abandonan-omelas-rsula-k-le.html

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EL UNO Y EL OTRO

dos

-Uno es hijo de un empresario.
El otro también.

-Uno está casado con una mujer del sector de la moda.
El otro también.

-Uno dilapidó parte del patrimonio familiar.
El otro también.

-Uno saltó a la política por ser una figura conocida en el mundo del deporte competitivo profesional.
El otro también.

-Uno cuando comenzó su carrera expresaba su falta de ideas con dificultad y en forma rudimentaria.
El otro también.

-Uno es muy afecto a frecuentar el mundillo de la farándula.
El otro también.

-Uno eligió identificarse políticamente mediante un color estridente.
El otro también.

-Uno abrazó con pasión las políticas económicas de corte neoliberal.
El otro también.

-Uno está sospechado de recurrir irresponsablemente al fuego a la hora de salvar la ropa.
El otro también.

-Uno pudo esquivar hasta ahora las consecuencias judiciales de su presunto accionar.
El otro también.

-Uno está convencido de que para gobernar lo primero es disponer de muchos policías, sobre todo policía comunal.
El otro también.

-Uno evita criticar clara y contundentemente a la última dictadura militar.
El otro también.

-Uno articula su discurso de campaña utilizando generalidades, lugares comunes y obviedades.
El otro también.

-Uno está sospechado de vínculos con el juego.
El otro también.

-Uno tiene asesores económicos que le recomiendan el pago a los fondos buitres a como de lugar.
El otro también.

-Uno está sospechado de negociados inmobiliarios y de contratos de obra pública por medio de testaferros.
El otro también.

-Uno es el candidato preferido de La Embajada y del establishment.
El otro también.

-Uno da la impresión de que no sabe como posicionarse frente al narcotráfico, si considerarlo un grave problema o una gran oportunidad.
-El otro también.

-Uno es amigo del otro.
El otro también.

-Uno al momento de elegir su candidato a vice recurrió a una mujer afectada por cierta incapacidad.
-El otro también.

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MISTERIO: ¿CÓMO FUE QUE PASAMOS DE 3000 A 100.000 SI PRACTICAMENTE NO HUBO INFLACIÓN?

¿Es Tiusso o no es Tiusso? para mi que es este.

¿Es Tiusso o no es Tiusso? para mi que es este.

Domingo 02 de noviembre de 2003

Por un decreto, ningún funcionario político puede ganar más que los $ 3000 que recibe el Presidente y se desata el dilema por el salario de “K”

La remuneración de Kirchner parece un despropósito por el nivel de su responsabilidad

http://www.lanacion.com.ar/541434-por-un-decreto-ningun-funcionario-politico-puede-ganar-mas-que-los-3000-que-recibe-el-presidente-y-se-desata-el-dilema-por-el-salario-de-k

Martes 24 de febrero de 2015

El sueldo bruto de Cristina Kirchner supera los $100.000

En mano cobra $61.000 mensuales; incrementó sus haberes en un 25,6% en un año; Boudou percibe un sueldo neto de $55.212

http://www.lanacion.com.ar/1771054-el-sueldo-bruto-de-cristina-kirchner-ya-supera-los-100000

Que se yo.

50 SOMBRAS DE OTTAVIS (Ahora dicen que hasta dos dedos no sería violencia de género)  Ojo, no abusar tampoco, ya si son tres la cosa es discutible.

La ex mujer de José Ottavis denunció que fue atacada y amenazada

Laura Elías reveló que el domingo a la noche fue abordada por dos hombres cuando llegaba a su casa, en Villa Adelina, y que le rompieron dos dedos

http://www.lanacion.com.ar/1771047-denuncia-ex-de-ottavis

Al menos la sacó mas barata que esta:

http://www.republica.com.uy/la-mata-al-querer-imitar/503636/

A la final, no se de que se queja,  si le salió re barata la joda, le salió.

cariñito sado

 

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LA MARCHA DE LA BRONCA

zombies

APOCALIPSIS ZOMBIE

Decidieron que era tiempo de salir a mostrarse
de ofrendar ese cuerpo olvidado y maltrecho
a las inclemencias de la lluvia impiadosa,
a la represión furiosa como una tormenta
hija de la yegua que golpea salvaje
con sus balas de agua.

Y puteando entre dientes,
se calzaron el traje de una indignación patriótica
y salieron a varear su odio apolillado,
su rancio rencor,
su extravío de gorila con un poco de alzheimer,
su medicada impotencia.

Sintieron que un ansia de matar, añeja,
les trepaba por las tibias decrépitas,
como una enredadera de hiedra venenosa.
Y presintieron un hilo ponzoñoso de baba,
como un blando molusco,
asomándose apenas por entre las comisuras turbias.

Y todo su furor cívico era tanto,
que no hallaba cobijo bajo tanto paraguas,
que no hallaba consuelo entre tanta decencia,
que no hallaba república capaz de contenerlo.

Y llenaron las calles con un silencio espeso,
lúgubre y pesado
como la agonía de un pájaro,
como un judío muerto,
o como un odio ancestral
que es mas fuerte que el odio,
o como la muerte misma
que combate a la muerte.

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CINCUENTA SOPAS DE GAY

otra vez sopa

Hoy inauguraremos en este modesto blog una nueva sección dedicada a la cocina temática. Y hemos elegido para empezar con la misma nada más y nada menos que a la sopa, que ya se sabe que es el clásico primer plato por excelencia.

Así que se me ocurre iniciar esta divertida sección con una serie de cincuenta o sesenta sopas para ser degustadas en reuniones de amigos. Hoy, lógicamente vamos a trabajar una sola de ellas. La primera, para ser más precisos.

Bien, manos a la obra entonces mis queridos amiguitos y a divertirse.

La primera sopa en la que vamos a trabajar se me ocurre que puede ser una cuya base sea una delicada combinación agridulce, con un toque de especias exóticas, portadora de una exquisita textura cremosa y de brillantes colores y aromas de estación.

Así que primero vamos a buscar una cacerola, de preferencia un wok, y le vamos a colocar agua fría hasta una tercera parte de su capacidad. Luego lo colocaremos sobre la hornalla más pequeña y nos vamos por ahí a ver una película o a escuchar música, o algo así.

Cuando terminemos de ver la película o de escuchar ese long play de nuestra predilección, volveremos a la cocina y encenderemos la hornalla regulándola al mínimo (con nuestro wok arriba se entiende) y esperaremos a que rompa el primer el hervor.

El paso siguiente es no preocuparnos para nada porque se nos haya roto el hervor, es mas, es lo que desde un principio estábamos buscando que pase, así que a no hacer pucheritos y a seguir trabajando en nuestra sopita.

Inmediatamente pasamos a agregarle una pizca de sal marina y otra de pimienta verde de Cayena. Después tomamos el pelapapas y pelamos una papa mediana y lo ubicamos más o menos al centro de nuestro wok.

Dejamos que se cociné bien por unas cuatro o cinco horitas a fuego bien lento mientras vamos agregando agua caliente a medida que se vaya evaporando la del wok, después de lo cual retiramos el pelapapas de nuestra cocción y lo desechamos.

Luego agregamos a nuestra preparación dos o tres gotas de aceto balsámico, rúcula bien picadita (cuatro cucharaditas), dos gotas de aceite de oliva extra virgen, y dejamos que se cocine todo a fuego muy suave aproximadamente por dos o tres horas más. Luego de lo cual pasamos por la batidora y ya está. Re fácil.

Ya tenemos lista nuestra rica sopa para disfrutar y lucirnos en nuestra próxima reunión de amigos. Si gustan se le puede agregar en el plato una cucharadita de pan de campo tostado rallado o media cucharadita de semillas de sésamo, a elección. Ideal para acompañar con té de jengibre o una infusión de brotes verdes de alfalfa. Bon appetit.

Gay William

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BASTA DE POMO DIJO UNA VIEJA Y LA ESTABAN MEANDO

unidos y organizados

Cuadro de la situación:

-Tenemos un gobierno llegando al final de su tercer período en las peores condiciones de las que estuvo nunca desde su inicio en el año 2003.

-Tenemos al líder y alma mater de ese movimiento muerto.

-Tenemos, en vista de las próximas elecciones, la carencia de un claro candidato que entusiasme y represente lo mejor del periodo kirchnerista.

-Tenemos una presidenta que no acepta críticas ni disensos dentro de su tropa y por ello se terminó rodeando de inútiles, arribistas y obsecuentes o en el mejor de los casos de entusiastas e inexpertos académicos de brillantes tesis para asegurarse el protagonismo absoluto, con la pretensión de monopolizar todos los laureles por los logros de la gestión y no hacerse cargo de ningún error o de ni siquiera intentar corregirlo.

-Tenemos serias (y nunca desmentidas contundentemente) denuncias y sospechas de corrupción en las más altas esferas del gobierno.

-Tenemos chicos desnutridos (unos cuantos como es de suponer ya muertos) y tenemos que tanto el gobierno como la multitud de agrupaciones militantes subsidiadas todavía no se enteran.

-Tenemos un vicepresidente procesado.

-Tenemos una militancia joven muy inexperta e inocente y otra mayor bastante cínica, soberbia e hipócrita. Ambas son también bastante obsecuentes, oportunistas, arribistas, inútiles, cómodas y haraganas.

-Tenemos al narcotráfico como protagonista estelar cruzándolo todo en forma transversal. Y todo es todo.

-Tenemos una oposición resentida y nefasta con muchas ganas de ejercer el revanchismo. Una oposición apátrida, inútil, amoral, haragana, torpe, y que tiene la sospecha de que a pesar de que el gobierno está en su peor momento falta mucho todavía para que el electorado sienta en carne propia las consecuencias mas duras de sus yerros.

Y estando las elecciones a la vuelta de la esquina, en el fondo esa oposición está conciente de que ya desnudó más que sobradamente lo perniciosa que es y lo dañina que podría llegar a ser de acceder al gobierno.

La torpeza de la oposición es tanta que es más fuerte que ella y ese es el mejor antídoto contra el desencanto de algunos militantes kirchneristas.

Y es además lo suficientemente idiota como para ni siquiera darse cuenta de ello.

– Tenemos a nivel internacional un sionismo desesperado y acorralado (y la Argentina es una sede importante del sionismo) principalmente merced a las torpes brutalidades cometidas por la extrema derecha que está en el gobierno de Israel y que les ha granjeado la desconfianza hasta de sus mas históricos aliados.

-Tenemos unos acuerdos de Argentina con China, entre ellos una base de estudios espaciales en la Patagonia que podría perfectamente encubrir un enclave militar en terrenos cedidos a China por la Argentina por cincuenta años. Los convenios también incluyen, entre otras cosas, una cuantiosa compra de armamento Chino.

-Tenemos que este enclave de China en el Cono Sur por largo plazo no le debe gustar absolutamente nada a EEUU que está en una franca guerra de posiciones geopolíticas contra China y Rusia y además considera a Sudamérica su coto de caza. Tampoco a Gran Bretaña. Tampoco a Europa e Israel. Y menos les debe gustar a todos ellos que Argentina incremente y actualice el armamento de sus FFAA teniendo como proveedor a China.

-Tenemos además que Cristina pateo un hormiguero llamado SIDE donde tienen cobijo las grandes operaciones de toda la oscura cloaca que infecta a la Argentina desde siempre en forma disimulada y discreta, que atraviesa todos los estamentos del poder y que reporta además a los servicios secretos extranjeros mas poderosos del mundo y cuyos intereses distan mucho de ser los nuestros.

-Tenemos el absoluto fracaso de la ley de medios, ya que prácticamente la totalidad de los más influyentes siguen infectando el aire con las operaciones que les dictan sus mandantes, los de aquí y los de allá.

-Tenemos que ni Carta Incomprensible Abierta, ni el Instituto de Rascasionismo Histórico Manuel Dorrego, ni la Secretaria del Pasatiempo Nacional le mueven el amperímetro a nadie.

-Tenemos un fiscal muerto por causa dudosa. El mismo fiscal que estaba investigando el atentado a la AMIA y que terminó investigando al actual gobierno por presunto encubrimiento.

-Tenemos en marcha una marcha organizada por la justicia pidiendo justicia.

-Tenemos que otro fiscal tomó esa investigación y pide la imputación a la presidenta argentina y demás presuntos implicados en el supuesto encubrimiento.

-Tenemos a una actual jueza federal muy vinculada con la ex SIDE que es ex esposa del fiscal muerto que reclama la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

-Tenemos el MERCOSUR, la UNASUR, el PARLASUR, etc. que son menos relevantes que Carta Abierta, lo cual es decir mucho.

-Tenemos fondos buitres que quieren cobrar, mucho y pronto.

-Tenemos a Elisa Carrió a punto de morir o enloquecer definitivamente por un intenso, prolongado y anormal orgasmo.

-Tenemos la segunda inflación mas alta de Sudamérica y una de las mas altas del mundo.

-Tenemos mucha gente muy loca, muy sacada.

-Tenemos mucha gente muy trucha. La mayoría son políticos o empresarios.

-Tenemos muchos ajustes de cuentas.

-Tenemos muchos robos y asesinatos.

-Tenemos muchos locos al volante.

-Tenemos Papa. Y nadie sabe para quién juega.

-Tenemos papa. De Precios Cuidados.

Conclusión:

-Tenemos un problema.

No solo el kirchnerismo, todos los argentinos de a pié estamos en graves problemas. Otra vez.
Para variar.

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CREO QUE ME ESTÁN ESPIANDO

la shiwa

Y sospecho que me están siguiendo también. Razón por la cual temo seriamente por mi integridad.
Y no es joda eso. Creo además que mis teléfonos y mails están pinchados. No, no creo, estoy seguro. No se, pasan tantas cosas. Anoche nomás, mientras cenábamos, le dije a mi mujer:

-¿Viste? Hay espías por todos lados. El país está lleno de agencias de inteligencia que ni sabíamos que existen. Está lleno de espías. Están en los juzgados, en el congreso, en los partidos políticos, en los medios de comunicación, en los clubes de fútbol, en las fuerzas de seguridad, en todos lados.
Todos son servicios, todos filtros. Pareciera que en este país los únicos que no somos servicios somos vos y yo.

Ella hizo un largo silencio antes de cerrar el face. Después me observó con una mirada que yo no le había conocido hasta entonces y pronunció una frase por demás inquietante:

-Hacéme un favor querés; hablá por vos únicamente. Y dejá de ser tan pelotudo, ¿querés?

Y la verdad que me dejó pensando. La muy shiwa.

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